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—Buenas noches

—Buenas noches— Dicen en coro, uno tras otro, al entrar en la apretada vagoneta, acondicionada para funcionar como transporte público, la famosísima combi.

Saludos amables, cansados o incluso sin respuesta, fue la dinámica que escuché al trasladarme a la Ciudad de México durante al menos unos trece años, cuando mi casa, su casa, estaba en Ecatepec, Establo de México. Era muy pesado porque la combi que tomaba, la de la ruta 49, tenía que salir de la colonia Jardines de Morelos y posterior a eso, incorporarse a la compleja pista Méxco-Pachuca, donde siempre ocurría una penosa complicación que retrasaba el camino y que nos irritaba a todos. Así todos los días. De ahí que quiera compartir algunos consejos básicos derivados de mi amplia experiencia en este tipo de transporte.

Dónde tomar

Se puede abordar en la base o más adelante, pero cuanto más lejos se toma del punto de partida más aumenta la probabilidad de no encontrar lugar, o sí, pero te tocará irte parado, solamente auxiliado por un tubo (parte del acondicionamiento de la vagoneta antes mencionado) y por la fuerza de ambas piernas y por el equilibrio interno, que nada tiene que ver con espiritualidad.

Si eliges tomarla desde la base tienes la posibilidad de elegir tu lugar (si es que no se ha llenado) lo cual es preferible para que el viacrucis, quiero decir, el camino, sea lo más cómodo posible, perdón, quiero decir, lo menos tortuoso, horrible y desagradable posible. Así está mejor dicho, más acorde a la realidad.

Lugares (ojo aquí)

Cada lugar de la combi ofrece un pro y un contra, o muchos contras, presta atención. Primeramente, detrás del chofer te tocará pasar los pasajes (el dinero) lo cual después de un rato es cansado, y a veces ni te agradecen; después, si estás pegado a la puerta chocarán contigo cada que suban y bajen, además corres el mortal riesgo de que si la puerta por alguna razón se abre en medio de la carretera seguramente pueda ser el fin de tu viaje; también están los extremos de las bancas laterales (una es para cuatro personas y otra para cinco) en este lugar no tienes tanto soporte porque eres el extremo de la pila de personas, así que necesitarás constantemente ponerte «durito»; finalmente están las esquinas (salvo la ya antes mencionada pegada a la puerta) puedes considerarlas zonas seguras, nadie te molesta o pide algo, solo tienes a una persona a tu lado y como plus el aire puede entrar directo a ti, siempre y cuando haya ventana y esta no esté descompuesta. Este airecito es una ventaja en días calurosos, bueno, más que una ventaja un delicioso alivio.

Otro beneficio de las bancas de cuatro, tanto la del fondo como la que se encuentra detrás del chófer, es que siempre tienen respaldo, tu espalda te lo agradecerá. Las laterales de cinco y cuatro a veces tienen respaldo y a veces no. Además, en las bancas laterales es mucho más probable que vayas incómodo, con todo y haber tomado la combi desde la base, porque es más probable que vayas apretado. Estar en la banca del fondo o detrás del chófer no asegura que el viaje sea cómodo (aún y con que tienen respaldo), pues si la banca es muy corta o las personas a bordo son muy gordas (perdón), el viaje será igual de incómodo para todos, aunque seas el único delgado entre “gorditos”, por todos la puede pagar uno y ese puedes ser tú. Eso sí, todos padecen por igual, ocupen más o menos espacio.

Consejitos de pilón

Sugerencia, paga con cambio. Pagar con un billete grande (entiéndase uno de $200, $500 o $1000) puede traer varias consecuencias negativas, como que el chofer te regrese tu cambio en pura “morrallita”, y en el peor de los casos, que se le «olvide” pasarte tu cambio. Si eres una persona despistada, como yo, probablemente te quedes sin comer ese día. Peor aún, evítate la pena de que el chofer te baje de la unidad porque de plano no tenga manera de cambiarte tu billete.

Anticipa tu bajada, indica fuerte y claro dónde vas a bajar, de lo contrario te podrían dejar al menos una calle después de donde lo solicitaste, eso o que te recuerden a tu mamacita.

No te enganches con nadie. Es probable que muchos pasajeros vayan de malas, que no te contesten ni los buenos días, que te pidan pasar su pasaje sin decir por favor y gracias, o que te empiecen a armar pleito porque no van cómodos, aunque en realidad nadie en esa combi lo esté. Eso sí, no contribuyas más a la incomodidad, cuando te sientes procura cerrar tus piernas lo más posible para que el viaje sea menos tortuoso para todos, no importa si eres corpulento o «petit», hazte chiquito.

Algunas frases que vas a escuchar son: “¿si le pasa?”, “¿si te molesto?”, “oiga joven, sabe cuánto cobra al Metro”, “¡me dejas en la virgen!” (siempre hay una virgen).

Que tengas buen viaje y que la fuerza te acompañe.

Los viajes incómodos en combi, Estado de México.

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