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Jun 14, 2026
Niña de mis ojos eres tú. Tú que estás, que comprendes. Hoy por la tarde no quería otra cosa más que mirarte, mirarte y mirarte. Perderme en ti. Rendirme a tu abrazo cálido. Soltarme, dejarme ir.
¿Por qué será que cuando estamos juntos todo está bien y lo demás desaparece, por qué me eres tan familiar como rascarme el brazo?. El amor es intensidad, movimiento, ruptura. Pero también es lo contrario, cotidianidad, armonía, paz. Es fluir, dejar estar, acompañar, contemplar.
Un día, otro. Tú. Nosotros, sin fin. ¿Quisieras ser eterna conmigo? ¿No crees que ya lo hemos sido? En cada encuentro, cada sonrisa, cada problema resuelto. Imagina, Tú y yo caminando por las calles, por los pasillos, tomados de las manos.¿ Qué verán los demás, qué ve el concreto, el árbol, el pequeño?. Dos personas que se aman quizá, pero qué es amar. No se entiende así. Ven a dos siendo uno, siendo amigos, siendo cómplices, cómplices de travesuras, de escapes para verse suave, tocarse, fundirse en un beso.

El amor, mi amor, no tiene límite. Quiero que mute y permute, que se haga grande, grande y maduro, que comprenda.
¿Qué piensas sobre el ansia de ganar, de demostrar valentía?
¿Crees que el mundo merece seguir girando? ¿No crees que todo esto no existe? Que estamos hechos de una materia demasiado etérea, no somos tan concretos, tan corpóreos. Somos más como de sombras, cómo proyecciones que flotan en la nada, en el vacío. A pesar de eso la experiencia es gratificante. Estar y luego no.
¿Has pensado que todos vemos lo mismo? El de adelante y el de atrás, en desfase, pero ¿lo vemos igual realmente? Somos muchísimos seguro alguien más piensa esto y escribe sobre esto y no uno, sino cientos.
Seguro pensamos que tenemos un amor único pero ¿cuántos lo piensan?, que más da, igual vale la pena. Vale la pena vivir. Pero y ¿sí no?
¿Sino es el mejor de los mundos posibles? no creo que viajar en el tráfico por horas sea el mejor mundo posible. Somos muchos. ¿Y para qué, vale la pena? Estamos varados aquí, además no nos ayudamos. No sabemos si lo único que tenemos es a nosotros mismos y aún así nos hacemos añicos entre nosotros. El sistema no ayuda, somos egoístas. Hay un potencial pero no lo usamos, ¿hasta cuándo será así?
O es que vale el mero cúmulo de experiencias, no hay una gran experiencia sino un montón de muchas buenas experiencias. Pero vivimos acomplejados, con miedo. Realmente el miedo es el rector de la mayoría. El mundo es de los que son libres, de los locos. Quienes no viven pensando en el qué dirán, aunque suena terriblemente cursi, cómo discurso motivacional. No podemos ser libres porque pensamos que necesitamos cosas, pagar por ellas, pagar por sexo, por validación, por estatus y por experiencias que alteran la mente. Vivimos evadiendo el mundo, la experiencia del mundo, estamos alienados cada vez más y más. Nadie tiene secretos porque nos espían pero de cualquier modo ya nadie oculta nada, nos exhibimos. Quieren tus esfuerzos, tu dinero, tu tiempo, quieren tu alma. Se nos va la vida en experiencias desechables. Olvidamos lo elemental, la contemplación, la nada, la quietud. Siempre queremos más y más.
La comunidad importa poco, somos individuales y a lo mucho duales. Pero es que entre más expansiva la vida es mejor. ¿Por qué nos retraemos, porque dejamos que ellos ganen, por qué dejamos que nos hagan infelices?. Porque queremos sus productos, su comida, su adornada tecnología. ¿Estamos evolucionando? Mejoramos. Y qué si no. Pero ¿somos felices? Y qué si tampoco, que más da, quien dice que es necesario ser feliz, que estamos aquí para ser felices. Algunos jamás lo serán, sí, hay un determinismo.
28/02/2023

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